En los tiempos que corren se habla de “generación finger”, “tecnoadicción”, etc. Pero, ¿realmente sabemos a qué personas nos estamos refiriendo cuando hablamos en estos términos? ¿Cuáles son las principales características de un individuo que abusa de las nuevas tecnologías?
La adicción supone una pérdida de control de la conducta por parte del adicto. Además, genera una pérdida de interés por otras actividades y una interferencia notable en su vida.
El uso abusivo de las nuevas tecnologías supone:
1. Deseo intenso de repetir la conducta.
2. Estado emocional desagradable cuando la actividad es interrumpida (ansiedad, cambios de humor, impaciencia, irritabilidad, etc.).
3. Placer o alivio y euforia mientras se lleva a cabo la conducta.
4. Necesidad de incrementar progresivamente el tiempo que emplea en su uso.
5. Pérdida de control sobre la conducta.
6. Deterioro de las relaciones sociales y familiares, y aislamiento en general.
7. Deterioro en el rendimiento escolar o familiar.
8. Problemas físicos derivados de la falta de sueño (fatiga, debilitamiento del sistema inmunitario, etc.) y de ejercicio físico.
9. Negación, minimización y/o ocultamiento de la conducta.
10. Mantenimiento de la conducta, a pesar de las consecuencias negativas derivadas de ella.
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